jueves, 20 de julio de 2017

Los primeros en caer

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas ¡Feliz día del amigo! Espero que pasen un bello día <3 De momento, mi regalo es traerle otro cuento (?) Si no tienen idea de la historia o quieren leer un poco más, los invito a pasarse por aquí, otro de mis amados índices de Mientras duerme el sol <3

De paso y antes de que me olvide, me gustaría pedirles un favor. La verdad es que estoy archie mega bloqueada con el reto del día 35 del Libro del escritor porque no tengo idea de qué cliché tratar. Por mucho que lo busco, acabo pensando en amnesia y nada más, así que si pueden sugerir tres clichés que le gusten/odien en la caja de comentarios, se los agradeceré enormemente, así tengo una idea más amplia por donde partir con la historia y la subo. Gracias <3 Los quiero <3

¡Ahora sí! Vamos al cuento :D


Estaban los tres en salas de interrogación diferentes, más allá del viaje en coche, no habían podido tener más contacto entre ellos. El malentendido quedó fuera de toda posibilidad que fuera creíble. Una vecina había llamado a la policía al sentir los ruidos y gritos en la casa, siendo ellos los que habían sido capturados como responsables al quedar en la escena del crimen con tanta evidencia encima.

—¿Conseguiste algo?— pregunto Thomas, el policía que se había encargado de hablar con Francis y Johann.

—No— respondió Raquel —volvían del depósito de chatarra de su abuelo, entraron a la casa y vieron todo.

—El mío dice lo mismo. Su hermano también. No tuvieron tiempo para ponerse de acuerdo ¿y esos moretones y cortadas? Parecen recientes, parecen haber salido de una pelea bastante fuerte.

—No sé qué decirte, no había nadie más que ellos, ni un cuerpo a pesar de toda la sangre. Y ¿viste sus bolsos? Armas, balas de sal, de hierbas, amuletos, un muñeco de trapo, un libro que parece de hechizos, aunque está en otro idioma. Creo que son de algún culto. ¿Y ella? Es muy joven para estar involucrada en un asesinato—.

La oficial suspiró, se sirvió un café y decidió volver a la sala a interrogarla. Su abogado no tardaría en llegar y ya los pondría al tanto de cuál era lo mejor en su situación. Por lo pronto, tenía interés en hablar con Maya.

Le ofreció un café que ella rechazó así que le quedaba tan sólo proceder.

—¿Por qué lo hicieron?—

—Amo a mi madre, aunque esté loca— rodó los ojos —Jamás le haría daño—

La policía no le creyó. Raquel no sé convencía tan fácilmente de las cosas y había lidiado a lo largo de su vida con asesinos que parecían no matar a una mosca y sin embargo, tenían un largo prontuario por detrás. Sabía que no debía fiarse de las apariencias ni de una sonrisa bonita.

—Entonces ¿me explicarías el contenido de sus bolsos? Balas de  hierbas y flores, algunos ¿brebajes?. El libro en ese extraño idioma ¿qué es todo eso?— Preguntó queriendo cambiar el tema, intentando lograr que se abriera con algo.

—Usted es policía, debe saber que las balas de sal son una buena defensa. No matan pero si duelen y mucho. Los campesinos las usaban contra los ladrones de cultivo ¿lo sabía? Las balas de hierbas aplican a lo mismo—

—¿Y eso cómo tiene que ver contigo? No creo que cultiven algo en plena capital ¿Iban a hacer un ritual?—.

Maya supo en ese exacto momento a que se refería pero ¿cómo responder? Ni era ritual ni ellos eran de una secta, en todo caso, pertenecerían a un aquelarre. ¿Habría un aquelarre? Su madre siempre les había hablado de todo, su abuelo era mucho más abierto, pero jamás habían sabido de eso. A lo mejor sí eran mitos. Después de todo, eran de una larga estirpe de brujos y nunca se había hablado de un poder superior o grupo de brujos, suponía que quizás, habían existido en tiempos anteriores, hasta disolverse en la actualidad en todo caso.

—¿Señorita Athens?— La llamó la policía haciendo que volviera a la realidad.

—¿Si?—

—Dígame la verdad—

—Usted no podría con la verdad— se rio cruzando las piernas, moviendo ligeramente su pie izquierdo.

—Sus bolsos, ¿para que usan su contenido?— Insistió.

Ella suspiró.

—¿Cree en fantasmas, demonios, brujas? Bueno, no responda, igual me creerá loca. Todo lo que hay en nuestros bolsos es para combatir todo aquello que vive en las sombras. Suena a locura pero es a lo que la familia se dedica. Y nuestra madre y abuelo desaparecieron por algo de ello. No sé qué haya sido pero mientras más tiempo estemos aquí, más tiempo perdemos de encontrarlos y ayudarlos— y se echó en el espaldar de la silla cruzada de brazos ante la expresión de la agente—le dije que no iba a poder con la verdad— sonrió cínica.

La oficial la miró incrédula, saliendo de la habitación. En todos sus años de trabajo había escuchado locuras, muchas mentiras pero jamás una de ese calibre. Se encontró de nuevo con su compañero que había dejado a Francis con su abogado. Lo pondría al corriente de cómo procederían y como debían enfrentar los cargos. Tenían algo bueno: no había cuerpos, así que le sacarían provecho a eso mientras pudieran, aunque probablemente, siguieran retenidos por las armas homicidas.

Fran renegó de su suerte que era el mayor implicado al tener el cuchillo sus huellas digitales, pero ¿qué más podía hacer? Estaban encerrados e incomunicados, si los mandaban a una cárcel, no iba a volver a ver a su hermana por un largo tiempo hasta que las cosas se esclarecieran, si es que llegaba el momento de esclarecerlas. Lo cierto es que debía pensar y rápido un método para escapar de ahí. Y lo pensó bien y creyó que quizás no estaban tan perdidos como creía. Por supuesto, no había forma humana de convencer a la policía, pero podrían darse maña para huir. No había intentado nunca antes algo como eso. Podía manejar su quinesis siempre que estuviera viendo dicho elemento ¿sin verlo? Era una locura, pero ¿qué más le quedaba? Necesitaban escapar y pensó que Maya sería una buena opción para ayudarlos.

Francis se concentró en encontrar una lapicera en la habitación. Rogaba que su hermana estuviera sola, así nadie vería moverse sólo el bolígrafo y les quitaran su única posibilidad de salir.

Ella había quedado bastante frustrada, dando vueltas por la habitación en lo que llegaba de nuevo la agente a una nueva tanda de preguntas que ella no respondería de la forma que quería. Se tiró en la silla y se levantó de golpe al ver el bolígrafo moverse y lo siguió con la vista, sorprendida al ver la única palabra que llegó a escribir: infierno. Ella lo entendió al momento: quería fuego y ella debería crearlo.

Tragó saliva. Era su plan de escape ¿podría hacerlo? Si estaban fuera y juntos antes de que los trasladaran a otro sitio, iban a tener más posibilidades de escapar, pero ¿era ella capaz? Necesitaba concentrarse: jamás había provocado un incendio a gran escala, la silla que había quemado una vez y ya. ¿Sería capaz de hacerlo? No podía sacarse esa pregunta de la cabeza, poniéndose nerviosa a causa de ello. Justo ella que quería escapar de todo ello, del mundo extraño, de las cosas sobrenaturales, de su sangre mágica. Pero ahora, sus hermanos la necesitaban ¿podría hacer el esfuerzo y no fallarles? Ahora, debía ser fuerte por ellos.

Miró por la ventana de la puerta de la habitación donde estaba encerrada y se concentró en el escritorio lleno de papeles, sería un buen comienzo, tanto papel ardería rápido, levantó su mano y respiró profundo. Y fue pasando su mirada de objeto en objeto, hasta llegar al techo y cubrirlo de llamas. Se estaba cansando, pero aún no era suficiente, debía llegar a ellos, así que extendió las llamas por todo el cableado hasta que su puerta se abrió y las esposas se ciñeron a sus manos.

El bullicio causado por el fuego no tardó en propagarse por la oficina buscando cómo apagarlo, pero Maya se había encargado de extenderlo rápidamente por las zonas inflamables y ahí, además de todo aparato electrónico, había visto mucho papel.

—Lo siento— le dijo Maya a la oficial antes de que ella dirigiera las llamas a sus zapatos y ella corriera hacia el fondo, buscando a sus hermanos. El abogado abrió rápidamente la de Fran más, la de Johann tuvo que romperla ella misma, derritiendo la cerradura para poder sacarlo de allí.

El fuego se había propagado lo suficiente como para que las salidas se vieran cubiertas, pero contaban con una piroquinésica, por lo que a través de las llamas, le hicieron camino al abogado para que huyera. Ellos debían ser más sensatos y salir por otro lado.

Sospechaban que no había una puerta trasera, así que una ventana les serviría, pero todas las habitaciones estaban ardiendo en llamas, por lo que el trabajo de Maya fue más duro aún.

Salieron por una ventana, justo a la escalera de incendios.

Johann ayudó a su hermana a bajar debido a que aún estaba con las esposas. Era la única de los tres que la tenía.

La sirena de los bomberos se escuchaba con fuerza. Estaban cerca, así que deberían apresurarse, pero había mucha gente en las calles gracias al incendio.

—¿Dónde está el auto?— preguntó Johann.

—Probablemente, en el depósito de la policía— respondió Francis —debemos irnos pronto—.

—¿Al depósito?— dijo incrédula Maya.

—Por supuesto. No dejaré a mi bebé con la policía—.

Ella no lo creía ¡podría armar otro auto! Ahora, debían pensar en no volver a ser capturados, ¡pero no! El auto era más importante.

—Estúpidos hombres—.

Corrieron varias calles, el tumulto del incendio era perfecto para que no se preocuparan por ellos. Pero Maya estaba cansada ya y a pesar de que ya estaban cerca de conseguir su objetivo, se desplomó a medio camino.

Johann intentó hacerla reaccionar, pero acabó cargándola en su espalda, metiéndola en el asiento trasero del auto junto con él.

Francis arrancó el motor usando los cables y escaparon de allí a toda marcha. Ahora, eran fugitivos de la justicia, así que tendrían una preocupación más que su familia y lo que sea que los persiguiera: la policía.

—¿Y ahora qué haremos?— preguntó Maya cerrando los ojos.

—Tenemos que escondernos por un tiempo— dijo Johann.

Francis no dijo nada. No tenía mucho que aportar. Tendría que cambiar la patente del auto y los registros. Probablemente, los de ellos también. No tenían tiempo para esperar a la justicia a que los ayudara, simplemente tenían que actuar aunque fuera a las malas, pues, el tiempo no era su mejor aliado considerando que no sabían nada de su familia.

—¿Cómo te sientes?— preguntó Francis a su hermana mirándola por el espejo retrovisor, aún la veía pálida.

Maya se sentía un poco mejor, comiendo algo su malestar pasaría y volvería a ser la misma de siempre. Mientras pensaban en donde esconderse.

—El abuelo tiene varias cabañas secretas por todo el mundo, nos podemos quedar en una de ellas, con suerte, podremos encontrarnos con ellos en alguna— sugirió Johann mirando el mapa que su abuelo había hecho y que escondía en el segundo forro del asiento. Por mucho que revisaran, no lo encontrarían si no sabían dónde buscar, a menos claro, que desarmaran el auto completo, había cosas que estaban ocultas a una revisión minuciosa inclusive.

Le indicó a Francis el camino a tomar, aunque algo recordaban de las veces que habían visitado sus cabañas en más de una ocasión. Y a la que se dirigían estaba perdida en medio del bosque, un lugar al que no llegarían sin conocerla, una ventaja para los brujos.

Su hermana se durmió en el asiento trasero y despertó al anochecer, cuando se adentraron al bosque. Bajaron del auto y sacaron a Maya de allí dentro para llevarla a la pequeña y maltrecha cabaña. Por fuera, parecía completamente abandonada. La madera envejecida y mohosa, algunas partidas y la puerta que rechinaba mal cerrada. Todo el que llegara ahí pensaría la suerte que tenía de que aún se sostuviera en pie. Pero la magia que cubría la choza era poderosa como para mantenerla en pie todavía.

Francis ingresó y el lugar se vio más pequeño con ellos tres dentro. Hacía tiempo que no visitaban uno de los escondites de su abuelo. Se los había presentado en algunos de sus entrenamientos, en tantos viajes de supervivencia, que su abuelo era bastante torpe con ello. Les buscaba algo qué cazar, les dejaba algunos datos y desaparecía por unos días hasta que lo resolvían. Por supuesto, eso siempre los llevaba al límite a los tres.

—Había una entrada secreta ¿no?— preguntó Johann mirando a sus hermanos.

Intercambiaron miradas y se sentaron a pensar. Maya recorrió el lugar y en uno de los leños vio la palabra nana tallada.

—¿No era una canción que la abría?—

Y entonces, ambos se pusieron de pie mirándose nuevamente: la nana que su abuelo les cantaba.

—Here i am, rock you like hurricane. Here i am, rock you like hurricane— entonaron al unísono y esperaron pacientes viendo la escalera que se alzó en el suelo: habían encontrado la puerta.

—¿Por qué si ha vivido tanto no ha aprendido una sola nana decente?— se quejó Maya bajando con sus hermanos y apenas entraron, la entrada desapareció tras ellos, eso los mantendría seguros un tiempo.

El interior era mucho más amplio. Era incluso, más grande que su casa. La escalera que los llevó a la sala estaba en perfectas condiciones, quién viera el interior pensaría que el tiempo se había detenido que ni el polvo ingresaba a aquella residencia, por supuesto, nada de aquello se mantenía por qué sí, había hechizos en todos lados, cualquiera con un aura mágica podría detectarlos.

Encendieron las luces del refugio y recorrieron todas las habitaciones con esperanzas de encontrar a alguien allí. Pero estaba vacío, completamente vacío, llegando arrastrando los pies hasta la sala, sentándose en la mesa ovalada del centro con una expresión de entierro en la cara.

—Nos quedaremos aquí un tiempo. Hay comida y tenemos todo lo necesario aquí— dijo Francis —hay algunos mapas y libros del abuelo y mamá. Si leemos alguno de ellos, quizás, tengamos una idea de dónde pudieron irse. El abuelo documenta todo—

—Pero mamá no— se quejó Johann. —Por eso dependemos del abuelo— y habiéndose organizado, supieron que además de tener un extenso día, los que le seguían iban a ser mucho peores intentando dar con algo que los reencontrara y les diera respuestas.
 
Al final, terminaron tomando un descanso en las habitaciones del refugio. Eran grandes, mucho más que las de sus casas y algunas, hasta contaban con dos camas.  No sabía qué hacía su abuelo cuando la construyó, pero lo que era casi seguro es que no era él solo cuando las planeó. Al amanecer, se levantaron y comenzaron a rebuscar en la biblioteca y en los archivos, con la esperanza de encontrar alguna pista.
 
Johann se encargó de un archivero que cubría toda una pared, del suelo al techo, pintado de color cobre que destacaba de sobremanera en la habitación blanca, como si hubiese sido hecho a propósito que cada mobiliario de allí fue en tono claro para que fuera mucho más visible, inclusive, que el de las estanterías de la biblioteca. Abrió el primer cajón que le pareció más propicio para empezar: uno de arriba a la izquierda y de él, sacó un libro viejo que llevaba un sello y una inscripción en runas ᚿᚮ ᛆᛒᚱᛁᚱ. Ignorando ello, rompió el sello y lo abrió cuando un gritó salió del libro e hizo que lo tirase al suelo después de un buen susto.
 
—¡Ten más cuidado! Mi lomo ya no es como hace cuatrocientos años— bufó el libro revoloteando sus hojas de un lado a otro, brincando del suelo, emitiendo una voz ronca, como de un fumador empedernido.

Maya y Francis que escucharon el grito, saliendo de los pasillos de las estanterías para encontrarse con el libro parlante en el suelo.

—Bien, esto es raro incluso para nuestros estándares— dijo Francis acercándose al libro y tomándolo del suelo mientras le soltaba una sarta de insultos y pedía que lo tomaran con mucha más sutileza, pues, era de cuero cosido a mano y lacado en oro, una pieza muy valiosa como para que cualquier brujo la tocara así nomás.

—¿Sabes algo de nuestro abuelo Francis?— Se animó a preguntarle Maya recibiendo la mirada reprochante de sus hermanos —¿Qué? Es más rápido que leer todo lo que está aquí— se encogió de hombres y vieron como depositaba al libro en la mesa y de sus hojas que bailaban de un lado a otro, llegó hasta el centro y se quedó quieto, formándose un rostro humano cubierto de letras por las inscripciones del libro. Eso les había sido mucho más sorprendente que escucharlo hablar.

—No sé nada de ese viejo. Hace siglos me puso ese sello y me guardó ahí dentro. No he tenido oportunidad de salir desde entonces— se quejó —ahora, quiero salir a tomar un poco de aire. Odio el olor a encierro—

—Lo siento pero no puedes salir. Sería peligroso que lo hicieras. Además, pareces contener hechizos poderosos como para andar en el bosque— se disculpó Francis y sabiendo que no iban a conseguir nada de tan peculiar objeto, cada uno volvió a su actividad. Pero el libro era mucho más irritante de lo que ninguno de ellos podía soportar, tanto que estaban muy seguros de la razón por la que había sido sellado. Lo que sí sabían es que ahora tenían que tratar con él, para bien o para mal, acababan de devolverle la vida a un objeto que, posiblemente, hubiese sido mucho más simpático encerrado y cerrado por siempre.

Estuvieron en silencio como diez minutos cuando el libro comenzó a silbar sonoramente después de quejarse de lo aburrido que eran ellos. La acústica de la biblioteca era tan buena que podía hacer una muy buena resonancia sin necesidad de esforzarse.

—¡Listo! Si no te callas, te quemaré— lo amenazó Maya con una bola de fuego en su mano haciendo que Johann se adelantara a bajar su brazo antes de que hiciera algo peligroso, después de todo, por irritante que fuera el libro parlante, era un libro de hechizos y no podían destruirlo así como así sin saber si había otro en el mundo igual a él. Aunque deseaban que no.

—Eres demasiado violenta para ser mujer— bufó el libro y dio un brinco quedando con el lomo hacia Maya. Parecía molesto o al menos, pensaban ello ¿Cómo podían analizar el estado anímico de un libro?
 
Antes de que empezaran a pelear, tomaron un descanso en la sala de estar todos juntos, hasta llevaron al libro cascarrabias a que los acompañaran. No había mucho más qué hacer ¡quién sabe qué haría solo! Aunque era un libro, no podían descartar si era mágico o podía ejercer la magia. Les sirvió además, para averiguar que su nombre era Myrddin y que no siempre había sido un libro, sino que antes, había sido un poderoso brujo sellado en aquel manuscrito a causa de una maldición que nunca habían podido romper después de cuatro siglos.
 
Y Myrddin se negaba a colaborar con ellos de la forma que sea, incluso, se negaba a una convivencia pacífica, pues, no quería seguir ahí con ellos, pero el mayor de todos, Francis, aun creía que podía serles útil a futuro, ya sea por él o por sus conocimientos, así que hizo un trato que no estaba seguro de poder cumplir, después de todo, su abuelo no lo había logrado:
 
—Si tú nos ayudas a encontrar a nuestra familia, buscaremos la forma de regresarte a la normalidad. Es un trato justo—
 
Myrddin aceptó, así que contaban con un nuevo aliado, ruidoso, mal humorado, pero aliado al fin y al cabo. Y algo le decía que debía ser alguien poderoso para haber acabado de una forma en la que resultase, casi inofensivo.


 
 
 
 
La verdad es que no sé nada de rúnico, pero encontré un traductor online y es el que usé para ello. Pueden verlo justo aquí
 
Es todo por ahora.
 
¡Se cuidan!
 
Bye! 
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Tag de series

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Como para ir surtiendo un poco las entradas, hace un par de días vi este tag en el blog de Yuuki y no me resistí a hacerlo <3 Como de costumbre, los invito a que pasen por El diario de Yuuki para chusmear sus respuestas.

Será cortito, o al menos, eso intentaré, que tampoco son muchas preguntas para responder XD así que espero que lo disfruten :D

Serie favorita

Creo que deben sospechar cuál es mi serie favorita entre las favoritas. Sí, justo ésa: Supernatural <3 La temporada doce me encanta <3 aunque sigo pensando que Mary no es un personaje que me guste demasiado, tampoco me gusta su relación con sus hijos, me gustaba mucho la Mary que apareció en los flashback, esa patea traseros que no le importaba cargarse al mísmisimo Satanás, no la Mary que duda, que ve a sus hijos como extraños y arma su vida en la caza pero por su cuenta.

Sí me encanta como va la trama con Lucifer como músico de una banda jurásica y los hombres de letras ingleses que se han sumado a la trama. Lo malo es que Mark Shepard ha confirmado que la siguiente temporada será la última que saldrá ¡Crowley se va! Uno de mis villanos favoritos :,D que ha habido villanos a patadas aquí, pero como Crowley ninguno. Aunque Lucifer también es otro que me gusta muchísimo, que ahora que va a ser padre la trama se va a prender muchísimo más.

Yo espero que en algún momento Chuck salga reviviendo a algunos ángeles, sería un buen giro argumental que vuelvan a restaurar el cielo y que regresen Balthazar y Gabriel <3 especialmente éste último <3

Además, la serie es tan buena que no sólo entretiene sino que nos ha dado un gif para todo (?)

Personaje favorito

Negan de The walking dead. ¡Sí! Por fin me puse al día con la serie <3 Me encanta el personaje. Tiene carisma aunque sea un sociopáta de primera. Además, Jeffrey Dean Morgan lo interpreta de manera exquisita al personaje. Es uno de los mejores villanos de la serie a mi parecer, aunque no se compara con su contraparte en la novela, pero me parece que Jeffrey le ha dado un buen encare para lo que es la serie, a pesar de que a muchos no les guste XD


Personaje al que le robarías el armario

Ésta sí que es difícil, que aunque usen ropa bonita ¿para que yo la robe? ¡Uff! Tiene que ser algo que realmente me fascine y no es algo que vea seguido en las series XD que las mujeres de las series suelen vestir extremadamente femeninas y ajustadas. Hay algunas que no, pero son menos o es apenas para una escena, sino, difícil.

Me gusta como se viste Becket de Castle. Se la ve cómoda, salvo por esos tacos inmensos que usa >.<


Final favorito de serie/capítulo

El de X-files me parece fantástico. Tantos años de conspiraciones, tramas secretas para terminar con la verdad revelada y la tensión de saber si Mulder iba a ser capaz de escapar o salir bien parado de su juicio para poder seguir creyendo. Fue increíble. Personalmente, me gustó mucho como la teoría de conspiración terminó relacionado con el fin del mundo que hablaban los Mayas y la invasión extraterrestres.

Tu capítulo/temporada favorita de tu serie favorita

Uff, empiezo y no termino más. Amo Supernatural y es la serie que sigo actualmente. Mi temporada favorita debe haber sido la cuatro y cinco, cuando estaban luchando con el fin del mundo, los jinetes y todo el chiche ese ¡Muerte era el mejor de todos! 

Capítulo favorito. Si hay uno que me fascinó, en realidad, que me gusta mucho cuando tocan esa temática es cuando saltan a los fanfics ¡Que Dean y Sam conocieran el Wincest fue algo que no esperaba! Creo que el capítulo era el Punto sin retorno.

Fue increíble ¿Y la convención de Supernatural cuando le dijeron a Dean que no tenía un buen cosplay de él mismo? Morí XD Me encantaron esos capítulos. Y Fanfiction, donde parece que los fans tenían más en cuenta a Adam que ellos, que cuando sale a escena Sam pregunta '¿Y ese quién es?'. Mucho mejor fue cuando Sam empezó a preguntar porque a Dean siempre lo emparejan con Castiel. ¡Oh! Tendría que haber estado Castiel ahí para que hicieran alguna broma extra XD


Una serie a la que seas adicta

Voy a repetirme mucho si digo Supernatural de nuevo, aunque la verdad, yo tengo pasión por las series canceladas (?). Me he metido a ver varias interesantes para enterarme que las cancelan o que ya estaban canceladas. Me pasó con Drácula, justo cuando me enamoraba de una serie basada en el libro de Stoker :,D. Una que me ha encantado y que me dejó con ganas de más fue Forever. Aun no entiendo por qué la cancelaron porque la serie es buenísima y Henry Morgan de los mejores <3 me encantaba. Pero los productores hasta el final contaron porque saben que no va a haber una continuación :,D Una serie de misterio, con un personaje que no puede morir porque cada vez que muere, revive en el mismo lugar, a los 35 años de edad ¡no podían desperdiciar semejante trama! Y sí, lo hicieron >.<

Un personaje con el que tengas algo en común

Bay Kennhis de Swicth of birth. Ambas somos increíblemente testaruradas y nos gusta el arte. Se cuestiona mucho de la vida y tiene sus etapas rebeldes y curiosas. Me gusta mucho el personaje.

Una serie a la que todo el mundo le gusta pero a ti no


No soy de las series biblicas realmente, salvo alguna escasísima excepción donde lo tomen de otro encare, sino... difícil. Y esta mucho menos. Sé que estuvo el bum con Moisés y los diez mandamientos y apenas se estrenó ésta, fue otro bum. Cosa de que todo el mundo hablaba de ella y en mi casa que estaban puntuales frente a la televisión para verla ¡y se acababa el mundo! He leído cuando buscaba una imagen que está la temporada de Lázaro, así que seguro, sigue en boca de todos por eso.

Una serie poco conocida que te encante

The Quiz show 2 una serie japonesa excelente. Puede parecer un poquito típica al comienzo cuando nos topamos que van reclutando personas para un programa de concursos donde ganas un montón de dinero. Pero el desarrollo es simplemente exquisito. Todos son seleccionados de una manera tan cuidadosa, aparentemente al azar, pero absolutamente todos los participantes tienen relación y un oscuro secreto que se va desvelando de a poco en el programa. Y el presentador, Sakurai, es excelente en su papel tan excéntrico. Me gustó muchísimo.

Un protagonista que no te gusta pero te sigue gustando la serie

Maddie de Imposters. La serie me gusta, está interesante, pero será la actriz o el personaje que no me termina de caer bien ella. Aunque recién la empiezo, aun puede dar un giro y ganarse mi agrado, pero la veo complicada.


Una serie que tengas pendiente

Game of throne. La empiezo, la dejo, la empiezo, la dejo. Es un círculo vicioso del que no termino de salir. Supongo que en algún momento la terminaré o me resignaré a dejarla definitivamente.



Y este ha sido todo el tag. Si quieren hacerlo, sugerir series, quejarse de algunas (?) son libres de hacerlo en los comentarios <3

¡Se cuidan!

Bye!
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martes, 18 de julio de 2017

De la A a la Z: H

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Sigo con esta sección y ahora, vengo con menos demora que antes, que siempre me olvido que llevo este reto (?) Pero bueno, lo importante es acabarlo. Si no saben de qué va, consiste en hacer recomendaciones según las letras del abecedario que toca de un libro, una película, una canción, un personaje y una serie.

¡Y ahora toca la H! Ya ni yo me lo creo. ¡Empecemos!

Un libro

Hombre salmonella en el planeta porno de Yasukata Tsutsui. Si el título ya les parece de lo más curioso, cuando lo lean van a sentirse mucho más extraños. Es una compilación de seis cuentos, uno más raro que el anterior. Mis favoritos: el del árbol Dabadaba, un árbol capaz de hacer que las personas tengan sueños eróticos, llevándolo al punto de que nadie sabe qué es realidad y qué no. Está contado de una manera magistral, con humor, burlándose además del cliché de todo fue un sueño de una manera única.

Y está el cuento que le da nombre al libro que es otro que me fascinó, especialmente, por algunos nombres como el Monte del gemido nocturno, un monte que cuando sopla el viento en la noche, suena como gemido de mujer. Una cosa muy rara vivir popr ahí (?). El incubo de la viuda, un helecho extrañísimo o el Pantano de la Infamia, zona donde crece el helecho que, si tiene contacto con una hembra —sea de la raza que sea— la fecunda, llegado así a que la doctora del equipo quedé embarazada cuando recoge muestras de este susodicho. Nudalia es un lugar de lo más curioso que como dice el protagonista, todo pasa de lo normal a lo obsceno de un momento a otro. Es rarísimo, pero la pluma del autor es suficientemente buena como para llevarlos a leer el libro completo.


Una película

Hechizo de un beso, una película que tiene más años que la escarapela, que podrán ver a Meg Ryan jovencita y bonita —porque seamos sinceros, se hizo bolsa con las cirugías estéticas— junto con Alec Baldwin, un lujaso. Me encanta este hombre y lo excéntrico de sus personajes <3 es un encanto. Aunque aquí lo veremos más jovencito y con un personaje muucho más normal a lo que nos tiene acostumbrados.

Los protagonistas se conocen en una fiesta, se enamoran y se casan y el día de su boda, llega un anciano a su casamiento y pide darle un beso a la novia ¡y cambian almas! Ahora ella está en el cuerpo del anciano y el anciano en el cuerpo de ella.

Una canción

Highway to hell de AC/DC. Abrí mi carpeta de música y la primera que vi con H fue ésta así que merecía su puesto en las recomendaciones ¿Qué puedo decirles del tema? Es un clásico del rock.

Un personaje

¡Hulk! No podía faltar por aquí <3 Tampoco hace faltan presentaciones para este personaje que es conocido por todos. Bruce Banner, un científico que se ha sobreexpuesto a la radiación gamma, se convierte en Hulk cada vez que se estresa o enfurece y se convierte en ese hombre verdecito que a su servidora le encanta (?). Lo curioso e irónico de este accidente, es que estudiaba cómo hacer a los humanos inmune a ese tipo de radiación. Me encanta, aunque debo decir que me gustaron más las series animadas que las películas donde él apareció.



Una serie

¡House! Como podría olvidarme de este doctor <3 la verdad es que los programas que tratan de medicina no son lo mío. Es más o menos siempre lo mismo y los actores que cada vez que van a poner una inyección parece que van a apuñalar a alguien ¡en serio! Alguno debería ir a un hospital o no sé, pensar un poquito más que es una inyección, no una estaca a Drácula. A mi me da impresión cuando lo hacen porque, más allá de que sean actores y todo sea planeado ¡no tienen nada de sutileza! Ni las mujeres, que creo, son las peores para esto —se supone que deben salvar al paciente(?)—.


Me encantó la serie, especialmente, por Hugh Laurie, me encanta el actor y el doctor adicto, antipático, pero un genio en la medicina dio en el clavo como un gran personaje. Sin contar todo el equipo que tuvo a su alrededor, como Wilson o Foreman. Me hubiese gustado ver a Amber más tiempo, que los capítulos que estuvo con Wilson y House fueron geniales. Y ¿el final de la serie? Uno de mis favoritos realmente. 

Y hasta aquí llego con el reto. Espero les haya gustado y si quieren dejar sus recomendaciones o hacerlo, son más que bienvenidos <3

¡Un abrazo!

Bye!
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Si perdemos el control — Capítulo 23

¡Hola a todos! ¿Cómo están? De a poquito voy a ir actualizando absolutamente tooodo lo que tengo en el tintero, tengo cerca de veinte entradas en borradores (?), cosa de que me vaya poniendo y actualice de a poco todo —o que me agarre un ataque y suba varias entradas juntas, depende de cómo me vaya organizando (?)—. Por lo pronto, si extrañaban a Morgan tanto como yo, les traigo otro capítulo más de la historia y creo, que me da para cerrar el caso anterior y dejarle uno nuevo (?)

Capítulo 23 

La luz la cegó momentáneamente al abrir los ojos y verse en una habitación completamente cerrada. No había más entrada que la puerta de hierro que parecía que, por muy herrumbrada que estuviera, no iba a caerse fácilmente. Miró a su alrededor y encontró a seis niños a su alrededor, asustados en un rincón de la habitación.

Kysa no pudo evitar sentir que su corazón se encogía al verlos en esa situación. Si ella, que era una adulta con experiencia sentía que el miedo de estar encerrada sin nada que pudiera ayudarla la iba a carcomer interiormente, no quería imaginar cómo estarían esos niños que habían sido alejados de sus padres bruscamente, para quedarse encerrados para quien sabe qué.

—Estaremos bien— les dijo con una sonrisa intentando sonar lo más veraz que podía. Debía transmitirles un poco de tranquilidad al menos, hasta que encontraran una forma de salir o Morgan los encontrara —encontraremos la forma de salir de aquí e iremos con sus padres ¿sí?—

Uno de ellos se acercó hasta donde estaba Kysa y la abrazó. Y ella no pudo sentir más pesar en ese momento, deseando que todo acabara rápidamente.



La puerta estaba abierta, haciendo que sus nervios se pusieran de punta apenas cruzar el umbral de la puerta junto con Jack. Morgan gritó varias veces el nombre de Kysa revisando todas las habitaciones de la casa tan rápido como su pierna se lo permitía, encontrándose con Jack en la sala tan agitado como preocupado: no estaba.

Se frotó la frente molesto por no haberse quedado con ella y dejar el trabajo para después ¡la habían atacado, como buen novio, se tendría que haber quedado en casa con ella en vez de ir a seguir investigando con Jack para no tener ninguna pista encima y además, saber que a ella le había pasado algo también.

—La hallaremos. Si es el mismo que la atacó, el caso está conectado— Jack coloco su mano en el hombro de su amigo intentando motivarlo con eso. Pero Morgan salió de la casa con las llaves en la mano, haciendo que su amigo lo siguiera habiendo cerrado la casa después de salir.

Subieron al coche, esta vez, sin la amada colección de Morgan sonando a todo volumen. Piso el acelerador y metió marcha haciendo un camino recto sin decir absolutamente nada. Tampoco tenían idea de a dónde es que iba, pero le parecía que era imprudente detenerlo ahora.

—Tenemos hasta ahora el colegio. Los niños desaparecidos que no tienen nada en común y a Kysa ¿qué nos dice eso?—

—Que lo que vio en la plaza era significativo. Mis hombres siguieron al coche, si vamos a la jefatura, podemos saber qué es lo que han averiguado—

Morgan viró tan rápido que hasta derrapó al hacerlo, haciendo que Jack cayera de lado y tuviera que volver a sentarse en el asiento de copiloto después de esa arriesgada maniobra ¿qué dirían si se enterasen que el jefe de policía iba de copiloto? No quería ni pensarlo.

Pero el recorrido no les había dado nada útil. Aun así, tenían agentes en todo el perímetro de encubiertos vigilando posibles apariciones en el transcurso del día y de lo que sería el día siguiente también.

Y nada de eso iba a terminar por complacer a Morgan. Se puso a leer todo lo que tenían, mirar las fotos que había sacado ella y encontrar entre las víctimas desaparecidas algo en común que pudiera llevarlos a un camino certero que no acabará en un callejón sin salida justo donde estaban ahora mismo.

—Duerme un poco— dijo Jack entregándole una taza con té recién hecho —necesitas descansar al menos un par de horas para poder seguir con la investigación en la mañana.

—Durmiendo no la encontraré— dio un sorbo al té con molestia mientras sus ojos verdes se concentraban en las letras a las que apenas prestaba atención, con el ceño fruncido.

—Si te duermes en medio de la investigación tampoco vas a servir de nada. Ahora, échate en algún lado y duerme— insistió apagando la luz, dejando sólo la lámpara encendida en la habitación antes de salir y dejarlo solo. Él, intentaría dormir un par de horas antes de volver a su trabajo, que al menos uno de los dos debía estar lúcido.



Había revisado la habitación completa. Lo único que podía considerarse una salida era el ventiluz que había a unos dos metros del suelo. Ella no llegaría y considerando que no había muebles que usar para ingresar ahí, estaba en problemas para poder idear un plan. Lamentaba no haber estado consiente porque tampoco tenía idea de dónde se encontraba; si había alguien afuera; cuántos eran los que estaba dentro. Pegó su oreja varias veces a la puerta pero apenas se escuchaba un chirrido horrible de una bisagra que rogaba una aceitada. Las paredes eran huecas, sólo una tenía aislante, como si hubiesen querido hacer una habitación a prueba de sonido y quedó a medio camino, cubriendo sólo una pared de esa manera, la cual, se había llenado de humedad. No había nada que pudiera servirles para escapar y hacer ruidos no era algo que fuera conveniente para ellos, al menos, si querían escapar de manera silenciosa.

—Si supiera cuántos nos esperan afuera podríamos intentar una fuga— se apoyó pensativa en la pared resbalando hasta quedar sentada con los brazos cruzados.

—¿Qué haríamos?— Se animó a preguntar Carla.

—Lo principal, sería abrir esa puerta, si conseguimos eso, sólo deberemos escapar hasta la salida. Lo que puede no ser fácil, pero tenemos ventaja de que somos siete. Si nos vamos librando de ellos de uno en uno, no debería ser difícil para nosotros— le explicó. Aunque claro, contaba con la desventaja de que era el único adulto entre ellos, ya sea porque sólo ella debería hacerle frente a los otros o porque podía aprovechar que los niños eran pequeños para poder burlarlos con más facilidad. En todo caso, Kysa no pensaba quedarse de brazos cruzados mientras sus vidas estaban en peligro.




Tenía dos cafés en mano bien cargados, bien podría levantar un cementerio completo con eso porque estaba seguro de que Morgan no le había hecho caso y que no había dormido nada en la noche. Lo confirmó cuando vio las ojeras que tenía debajo de sus ojos, tomando el café que llevaba en su mano sin darle las gracias o los buenos días al menos. Aunque no era algo que Jack esperase de Morgan, después de todo, lo conocía desde hacía años y se habia acostumbrado a ese temperamento, se había acostumbrado a la falta de protocolos y a la comodidad que había entre los dos para hablar de todo como para hacerse de todo, que entre bromas pesadas caían siempre y una podía ser peor que la anterior, ninguno se tenía consideración cuando llegaba la hora de tomar venganza con algo. Aunque ese momento, no era tiempo para nada más que la investigación.

—¿Llegaste a algo?— Preguntó sentándose mientras él caminaba por la habitación.

—Ni una maldita cosa. Hasta revisé las cámaras de seguridad buscando al auto—

—¿Hackeaste la red del gobierno?— Esto casi le hace tirar el café, incluso, había sido mucho más efectivo que el café que había hecho que Jack espabilara en un solo segundo al enterarse de ello.

Morgan se encogió de hombros antes de volver con su bebida.

—Tranquilo, no dejé rastros. Nadie acabará buscando tu querida red gubernamental— dijo en tono burlón, aunque guardaba su seriedad mientras miraba un mapa por el recorrido que había hecho el auto antes de que lo perdiera sin saber en dónde, sólo pensaba en un punto ciego, pues, hasta eso le fallaba: el gobierno tenía pésimos técnicos en el área de seguridad.

—¿D-dónde aprendiste a hacer eso?—

—Soy un detective, debo tener mis trucos— su expresión fue de un triunfo total.

—Tienes el perfil de un perfecto criminal— negó con la cabeza suspirando sonoramente sabiendo que no iba  cambiarlo y que quizás, tampoco quisiera saber dónde había aprendido a hacer esas cosas. Era increíble como habiendo tomado los mismos rumbos, el mismo camino, tuvieran métodos y trucos tan diferentes el uno del otro.

Jack recordaba cuando estaban en el ejército y Morgan salía con alguna cosa similar, como cuando conseguía cosas que nos les permitían a los cabos, aun cuando estaban en medio de la nada, siempre era uno de sus trucos ‘porque un buen soldado lo necesita’. Ahora, sólo había cambiado el sustantivo, pero la frase como el modus operandi seguía siendo exactamente el mismo. Se sorprendía muchísimo de que él no fuera uno de sus objetivos, sino, uno de sus aliados.

Volverían a donde había sucedido todo esperando tener alguna pista nueva que los condujera a buen puerto. Morgan se llevó el café consigo y montó en el asiento de conductor, ignorando los consejos de Jack sobre su estado o lo ridículo que era manejar en ese momento. Si él no lo acompañaba, igual iría, pero no se iba a quedar quieto así como así.

Sacó la computadora portátil del bolso y sincronizó el micrófono y la cámara que habían dejado de vigilancia mientras se quedaban a un lado a esperar algo, lo que fuera. En esos momentos, cualquier indicio, por pequeño que fuera iba a serles útil.

Pasaron una hora ahí sin obtener novedades de nada cuando vio algo que iluminó su mente.

—La pulsera de Kysa— dijo quitándole la portátil a Jack.

—¿La baratija que le regalaste?— Preguntó perdido ante el repentino interés de Morgan por ello.

—No era una baratija, sino acero forjado artesanalmente. Si hubiese sido de plata no habría sido algo que ella usara a diario y no es lo que quería— su sonrisa confianza volvió a estar al cobijo de su barba descuidada. Jack sabía lo que eso significaba aunque seguía sin entender nada de nada.

—La pulsera, tenía, tiene un GPS. Pensé que quien quiere matarme a mí, puede intentar algo contra ella y decidí prevenir algunas cosas—

—¿La acosas?— Su ton indignado hizo eco que Morgan ignoró mientras encendía el auto y arrancaba.

—La protejo— lo corrigió.

—Espera un momento ¿te preocupaste por ella y no por mí?—

—Tú tienes un arma—

No hubo nada más que se dijeran al respecto el resto del camino sólo siguieron el resto del camino siguiendo el mapa de la pantalla.





Escuchó una risa en el pasillo. Hizo un eco que le heló la piel quedándose al lado de la puerta, tal y como habían acordado. Debía ser lo suficientemente rápida y fuerte como para retenerlo ahí y salir corriendo tras los niños por si había alguien más. Cualquier cosa iba a servirles de arma para dar un golpe duro y cuánto menos, ganar un poco de tiempo. Principalmente, eso es lo que necesitaban: tiempo para escapar.

—Les conseguí hogar— el chirrido de la puerta no opacó la voz. Y ésa fue su señal, arrojándosele encima haciendo que tambaleara y se golpeara con la puerta: la sien justo con el gancho de metal. No era suficiente como para dejarlo inconsciente pero sí para que le costara retomar el equilibrio por un instante. Lo empujó dentro y cerró la puerta: uno menos.

Ella los alentó a que corriera asegurándose de que salieran todos antes de seguirle los pasos por detrás, deteniéndose cuando vio una vida de madera roída en el suelo. Por algo debían comenzar.

Los detuvo antes de llegar al final del pasillo, asomándose a mirar si había alguien antes de que siguieran con su escape. Cuando se cercioró de que estuviera bien, los animó a seguir con la misma cautela que antes.

—Hasta aquí llegan— la voz con el llanto de Carla quien pataleaba en los brazos de su captor hizo que se detuvieran de golpe.

Kysa se puso al frente de ellos, cubriéndolos.

—Yo me quedaré en su lugar, pero a ellos déjalos ir— intentó negociar soltando su arma improvisada levantando las manos —puedo serles más útil que un montón de críos— y desprendió un botón de su camisa dejando ver el encaje de su ropa interior con una expresión coqueta en los labio, acerándose lentamente hasta posar una mano en el pecho contrario, irguiéndose para que sus pechos se vieran mucho mejor de esa manera.

Él aflojó el sostén de la niña, sosteniéndola con sólo un brazo. Kysa supo que podía funcionar, acabando por apretar su busto contra el brazo contrario para finalmente, levantar su rodilla y darle en la entrepierna seguido de un fuerte pisotón con el tacón de su calzado.

Carla cayó al suelo mientras él se retorcía maldiciendo.

—¡Corran! ¡Corran!— Gritó ayudando a la niña a ponerse de pie, volviendo a poner en marcha su plan. Sólo esperaba que le fuera tan fácil como hasta ahora. Si encontraban una puerta en ese horrible sitio, iban a ser más que felices, pero parecía que no era una edificación común.

Subieron una escalera que estaba debajo de una trampilla ¿dónde diablos estaban? Mientras más recorrían el lugar pensaba que estaban en una especie de prisión por el tipo de habitaciones que habían visto y ahora, la vieja trampilla que no fue nada discreta con ellos.

Apenas ella asomó la cabeza, sintió el clic de un arma, tragando saliva y manteniendo la calma o al menos, intentando hacerlo. En total, había ocho personas ahí arriba. Ella podría con uno, si no estaba armado, pero de esa manera ¡No había forma! Subió con la maldita resignación de quién sabe que a perdido la guerra y la siguieron los niños temerosos.

Cerró los ojos con una expresión de frustración, subiendo y viendo subir a sus cómplices de escape con una mira de disculpas por lo que acababa de ocurrir. El desconocer el terreno les había jugado en contra pero tampoco tenían forma de salir delante de otra manera.

Lo pensó durante un instante. Tenía que hacer algo o podría jugarle en contra aquel descuido si decidían a darles un escarmiento por eso. Ya estaba jugada  jugar de nuevo no le iba a venir mal.

—¡Al suelo!—Gritó ella para hacer una nueva estupidez y fue darle un golpe en el plexo solar con el codo para después, pisarlo y empujarlo contra el hombre que estaba detrás de él. Ya no había marcha atrás y Kysa lo sabía, pero si podía darles la posibilidad de que ellos escaparan, lo haría.

Fue que un hombre alto y de piel bronceada la tomó del brazo y le propinó una trompada tan fuerte que la tiró al suelo. No le había importado que fuera mujer, sólo se estaba metiendo en sus planes.

—Reza— le dijo apuntándola con un revolver.

El sonido de la puerta rompiéndose hizo eco en la habitación.

—Eso es lo que digo yo ¿qué tal si te mando directamente a hablar con él?—

Kysa reconoció esa voz y sonrió a pesar del dolor de su rostro: era Morgan y Jack. Ambos habían llegado armados con diez hombres detrás de ellos listos para atacar en cualquier momento, cosa que no tardó en suceder, buscando refugio detrás de sus escudos y en lo que hubiese cerca.

Kysa gateó hasta la trampilla, la abrió e ingresó con los niños, también a rastras hasta llegar allí y resguardarse hasta que todo acabara. Por ahora, el sitio bajo tierra era el lugar más seguro para poder salir con vida o ilesos de ahí.

—Tengo miedo— dijo Ross temblando y ella lo abrazó, quedándose cerca de los demás. 

No supieron cuanto tiempo estuvieron allí dentro, pero parecía que habían sido años hasta que la trampilla se abrió y vio la sonrisa estúpida de Morgan invitándola a salir de allí.

Afuera, vieron a los criminales y les contaron del otro que estaba encerrado aún. Uno de ellos habia muerto en el tiroteo y dos más estaban heridos. Uno de gravedad, el otro, era una herida que sanaría a su tiempo en la cárcel.

Pronto los pequeños fueron subidos a los coches patrullas para que pudieran regresar con sus familias mientras los detectives y el jefe de policía se quedaban ahí hasta que todos se hubiesen ido.        
 
Morgan la abrazó y ella sintió que podía volver a respirar ahora que el peligro había pasado o eso suponían. Había algo que le molestaba y era que el hombre que la había atacado 

—Estuvo estresado desde que desapareciste— le dijo Jack codeándola suavemente mientras señalaba a su amigo.

—Eso no es cierto. Sólo me preocupé como cualquier persona normal— se defendió Morgan.

—¡Casi nos matas cuando diste con su paradero! El auto literalmente quedó sobre dos ruedas—

—Algo que tú nunca podrías hacer— se sintió orgulloso de eso, desviando al tema a zonas más cómoda para él.

—¿Cómo nos hallaste?— Preguntó Kysa curiosa.

Morgan se sonrió ladino y Kysa supo que no era algo que ella quería saber. Y al ver a Jack negando con la cabeza, supo que no, no iba a ser algo bueno. De todas formas, siguió adelante.

—¿Qué fue lo que hiciste? Seguro algo ilegal— en su voz sonaba el reproche, llevando la mano a la cintura. No iba a parar hasta saber qué es lo que había hecho.

—No te diré. Es un secreto que me llevaré a la tumba— se adelantó para llegar al auto, que cojeante y todo, era rápido.

—Jack—


—A mí no me metan en esto— se lavó las manos apenas escuchó la voz de ella pronunciando su nombre —ambos me dan el suficiente miedo como para no querer tenerlos de enemigos—

—Sí, Kysa ¿por qué no puedes actuar como Jack y no hacer nada?— Agradeció Morgan socarrón sintiéndose contento de que la respuesta de él lo hubiese favorecido.

Ella insistió, pero él jamás le diría que aquella pulsera que le había dado tenía un GPS porque estaba seguro que si ni su trabajo ni una guerra lo habían matado, Kysa iba a hacer que su racha esquivando la muerte terminara rápidamente.





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Espero les haya gustado

¡Se cuidan!

Bye!
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Ibitsu

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Hace mucho que quería hacer la reseña de este manga que es cortito y de un género que he colgado poco en el blog a pesar de que me gusta mucho: el horror y el terror psicológico. El manga es una pasada, al menos, para los que disfruten leyendo algo diferente, sobre leyendas urbanas o historias de este tipo, les va a encantar que al ser cortito, cumple con todo lo prometido y algunos giros argumentales interesantes.


Nombre: 砸扁你 ( se lee Ibitsu y significa retorcido)
Autor: Ryou Haruka
Género: horror, terror psicológico, suspenso, drama
Estado: Completo
Tomos: 2
Sinopsis: Kazuki sale a sacar la basura y encuentra a una joven lolita sentada en plena noche. Al verlo, le hace una pregunta de lo más curiosa '¿Tienes una hermana menor?'. Kazuki responde que sí y es cuando el horror empieza.
¿Dónde lo leo?: Tumangaonline

Es un manga corto con una historia muy interesante. Parte de una leyenda urba de una lolita. Se cuenta que si ves a la lolita en la calle, te preguntara si tienes una hermana menor. Si respondes que sí, te dará una retorcida muerte. Si respondes que no, matará a tu hermana menor porque no la necesitas. O sea, no sales bien parado lo mires por donde lo mires, por lo que se cuenta que la leyenda tiene una solución muy sencilla: ignorarla, algo que nunca hacen (?)

Me gusta especialmente del manga el estilo de dibujo. Es un dibujo bonito, no destacada demasiado pero tiene sus diferencias en cuanto entra la lolita, volviéndose más oscuro, con trazos más rápidos, mientras que cuando todo está bien, es un trazo limpio, como si mostrara la calma del ambiente.


 Kazuki encuentra a la muchacha cuando sale a sacar la basura y responde a su pregunta. A la siguiente noche, vuelve a sacar la basura y con miedo de la lolita, arroja la basura y hace que ella se caiga, haciendo que lo siga hasta su departamento y se meta a la fuerza para poder limpiar a Keiichi, el muñeco de peluche que tiene con ella. Después de un berrinche, termina accediendo a dejarla lavarlo y marcharse. Pero acaba ensuciándole todo el cuarto de lavado en el proceso y sus amigos no hacen más que cargarlo pensando que al hablar de una lolita, habla de una chica dulce y linda, como la del DVD, no como la que tiene en frente (?)

Lo más raro y aterrador es que ella entra a su habitación aún cuando él duerme y se queda mirándolo al lado de la cama.


Las escenas que vienen después de esto, cuando se entera que la lolita ha logrado ingresar a su casa y la ha limpiado —él creía que su hermana lo había ido a visitar, pero se da cuenta tarde de que no—. Más, la lolita tiene un encuentro con Hikari, la hermana de Kazuki y no le agrada nada, decidiendo que va a deshacerse de Hikari por no ser una hermana digna de Kazuki. ¡Una locura! Y aun cuando denuncian a la policía, lo toman como chiste pues, al llegar a la casa, está completamente limpia, por lo que Kazuki terminara volviendo a casa de sus padres.


¡Pero nada de lo que hagan es suficiente para detener a la lolita! Lo curioso es que hay un algo sobrenatural alrededor de ella, que cuando entra en crsis, las cicatrices le empiezan a aparecer en el cuerpo, brazos, cara, todo, sumando las que ya tiene en los brazos que se las abre como si se tratase de una tela floja. Da un poquito de impresión, incluso, cuando es sólo un dibujo >.<

Aún así, pensando que tiene que deshacerse de la lolita, Kazuki le cuenta a su amigo y terminan buscando en una página sobre leyendas urbanas donde encuentran la leyenda de la lolita y todas sus hazañas. Todos los que les respondieron acabaron muertos y sus muertes fueron tratadas de suicidios, más, nadie cuenta qué les pasó a los que tenían una hermana. Kazuki, pensando en llegar hasta el origen, leen sobre un doctor que enloqueció y mató a todos los pacientes del psiquiatrico, que supuestamente, está relacionado con la lolita, por lo que van a la edificación a investigar.

La lolita a esta altura ya ha matado a Hikari y a su amiga y ahora, los está siguiendo en el psiquiatrico donde encontrará un diario donde narrar la historia de Kanbe Remina, una paciente que llegó después de haber visto a toda su familia asesinada por su hermano mayor. Es más, su habitación estaba pintada de negro por las veces que había escrito 'hermano mayor' en la pared.

Estas escenas son bastantes fuertes y es donde quizás, puede llegarse a sentir un poquito de pena por Remina, algo que el protagonista pasa y que decide hacer lo mismo que el doctor: cumplir el deseo de Remina y hacerse pasar por su hermano mayor y decirle que ella es una excelente hermana, así, logra salvar su vida y calmarla a ella. Lo que Kazuki no sabe es que Hikari, su hermana, ya está muerta.


Aun así, la lolita lo ha inyectado con algo que hace que pierda la conciencia. Cuando despierta, se encuentra en su casa, con su madre haciendo la cena, pensando que todo ha vuelto a la normalidad, Kazuki va feliz a lavarse la cara para que, al llegar al baño, encontrarse a la lolita ¡y no sólo eso! Sino que además de todo, ha matado a su madre. Me sorprende la velocidad de la lolita para hacer todo, lo que me hace pensar que a pesar de que parece una simple humana desnutrida, se está enfrentado a algo mucho más grande, pues, es un cabo suelto que no explica nunca, si es una simple loca o tiene algún poder extra.

Kazuki queda sometido a la lolita día tras día. Lastimado y sin posibilidad de escapar de la casa, que ha quedado tapiada con listones de madera, y él, encerrado en su habitación.

Y cuando por fin parece que él va a lograr hacer algo y matar a la lolita, afilando un lápiz, una de las cosas más raras que he visto (?), la vecina entra a la casa, dirigiéndose a la habitación de Kazuki, siendo ella la que recibe el golpe mortal en la yugular con el lápiz afilado. Y eso es suficiente para desatar la locura de la lolita. Sí, porque si ya pensaban que no podía ser más mala, se pone mucho peor ¡Y no sólo eso! Revelan además, algo sobre el muñeco ¡El muñeco tenía las visceras y sangre del doctor que la atendía: Keiichi! Por eso se llamaba de esa manera. Si pensaban que le había puesto el nombre de cariño, no, es que eran sus restos (?)

Y ahora que ella ha enloquecido, Kazuki es quién va a formar parte del muñeco. La trama termina en que ella ni si quiera era Kanbe Remina, sino, que había matado a la verdadera Kanbe Remina y se hizo pasar por ella, matando a toda la familia en el proceso y no de la manera más rápida (?).

Y no sólo eso, sino que al morir Kazuki, todas las muertes son acusadas a él, tanto de su madre, como la de la vecina —aunque ésta sí era culpa suya (?)— y hasta la desaparición de la hermana. ¡Y no sólo eso! Sino que además, la lolita se puede ver feliz por la calle buscando a su próxima víctima.


¿Qué les puedo decir? A mí el manga me encantó, especialmente, porque es el asesino el que sobrevive al final sin dejar a nadie para contar la historia, sólo seguir con la leyenda urbana y como es leyenda ¿quién lo cree? Por las dudas, si alguien les pregunta si tienen hermana, corran (????)

La historia que viene a continuación es la del mangaka con su idea para crear Ibitsu y nos cuenta la historia de una editora de manga que quería llevar a la vida a su personaje favorito. No aclara si es cierto o no, sólo es una historia extra, pero yo ya me habría cambiado de planeta en su lugar (?)

 
Personalmente, la disfruté muchísimo más allá de eso. Aunque la editora es bastante creppy y según la historia, va buscando mangakas que dibujen a su personaje favorito. Les da un plazo, una propuesta de publicación —que no existe— y si no cumplen con lo que ella quiere, le corta las manos o eso es lo que dice la leyenda, que el protagonista sólo se llevó un muy buen susto (?) y no es para menos (?).


Espero les haya gustado y se animen a leerlo, que es una lectura diferente y entretenida.

¡Se cuidan!

Bye!
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lunes, 17 de julio de 2017

La magia nos complica la vida

¡Hola a todos! ¿Cómo están, mis amores? Finalmente he ido puliendo alguna de las tantas novelas que tengo en el blog. Me falta darle una última repasada para saber que no se me haya pasado ningún dedazo y ya estaré publicando, si termino, entre hoy y mañana. Como para no dejarlos sin nada, les comparto este cuento de Mientras duerme el sol, un poquito del inicio de la historia como para que conozcan un poquito más a los personajes, que de este, hasta ahora, no tengo novela, son una serie de cuentos entrelazados y me gusta la dinámica de ellos así, por lo que no sé si a futuro saldrá algo o no. Quién sabe.



 La magia nos complica la vida

Johann la esperaba en la puerta del colegio. Era siempre lo mismo, a pesar de que eran grandes ya, había cosas de las que había que cuidarse. Él había visto demasiado y su madre estaba demasiado inquieta últimamente como para tentar al diablo. Pero Maya era terca, era rebelde y no era para menos, si estaba atravesando aquella edad tan catastrófica para todos: la adolescencia. Y era peor en estos últimos días que mencionaban a su padre o a los nervios de su madre, terminando por tratarlos de locos a todos y yéndose a encerrar en su habitación. Pero sus hermanos sabían que aquella rebeldía no era buena y que a pesar de todo, debía seguir órdenes pues, era por su propio bien. Pero era dificil hacerla entender.

Miraba el reloj y a los demás alumnos salir hasta que una de las compañeras de su hermana se acercó a él para darle un mensaje: Maya se había ido. Volvería más tarde, así que podría irse antes.

Y casi tuvo deseos de darle la zurra de su vida. Pero debía encontrarla primero para recién hacerlo. Un par de preguntas y ya tuvo idea hacia donde se había ido: a la fábrica que estaba a unas diez cuadras de allí. Se metió por unos de los callejones para llegar más rápido allí, encontrándose a la joven subida al capo de un auto besuqueándose con un muchacho. Y no, no iba a permitirle eso. Sin pensarlo, lo quitó de un empujón y bajo a su hermana del auto dándole una buena reprimenda ahí mismo, no sin antes tener un retruque de su parte que pronto se haría un berrinche. Su novio intervino y eso no fue mejor, especialmente, para lo que vería en ese momento Johann: había una niña en la ventana de la fábrica y fue peor cuando la vio desaparecer, era un espíritu. Si algo podía mejorar la delicada situación y fase de rebeldía que su hermana menor atravesaba era sumarle un espectro.

—Hablaremos en casa, ahora, vámonos—.

—No quiero ¡déjame! No tengo por qué tenerte de guardabosques a mí alrededor. Vete—.
Y no tardó en intervenir el muchacho en defensa de Maya, alegando que nada le iría a pasar mientras estuvieran ambos juntos. Pero eso no mejoraba en lo absoluto el panorama: estábamos hablando de un hermano sobreprotector y el novio de su hermana menor. Obviamente, el primero no iba a ceder para que le pasara vaya a saber dios qué cosas a su hermana. No. No, no mientras el lo fuera a impedir.

Johann pensó la mejor manera de sacarlos de ahí, no contaba con ningún tipo de arma y conociendo a Maya, ya habría tirado su amuleto en alguna parte apenas su madre le hubo dado. Pensó en algo y no se le ocurrió otra cosa que cargarla cuando el sonido metálico hizo eco en el callejón: la niña estaba en el techo, junto al tanque. Le sonrió y pronto, vio el tanque de agua comenzar a rodar para caer: iba justo sobre ellos.

Les gritó que corrieran lo más rápido que pudieran y él los siguió, entrando justo en la bodega de la fábrica abandonada.

—Mamá te dio el amuleto por una buena razón ¿Ahora le crees?— respiró agitado mirando a su hermana serio luego de soltarla. 


El muchacho que los acompañaba aún estaba asustado, sin saber qué diablos es lo que sucedía, pero tampoco habría tiempo para explicaciones de ningún tipo. Revisó que no estuviera y les dio la señal para salir y que corrieran lo más rápido que pudieran para dejar la fábrica atrás mientras él rociaba el polvo de alcaravea de su amuleto en el camino. Al menos, por ahí no iba a pasar.


El resto del camino fue en el más perfecto silencio hasta que cruzaron el umbral de la puerta donde ella empezó a cantarle sus verdades, o al menos, lo que ella creía que era correcto. Nunca le había gustado su vida entre magia, monstruos y problemas, porque era eso sólo lo que tenían de aquellos fenómenos: problemas.

—¿Sabes qué fue eso?— Ella se quedó en silencio mirándolo fijo —un fantasma. Maya, ya es hora de que aceptes las cosas como son. Y si te digo que debes quedarte con el amuleto, debes quedarte con el amuleto ¡maldita sea!—.

—Te vas con las locuras de mamá. No sé tú, pero yo quiero una vida normal. Sin toda esta locura de por medio. ¿Por qué debemos ser nosotros los que les hagamos frente? Ignóralos—.

—¿Qué hizo ahora Maya?— preguntó Fran al entrar a la casa, dejando su mochila sobre una de las sillas con total parsimonia.

Los tres cruzaron miradas y la menor de todo, resopló molesta y se fue directo a su habitación dejándolos solos a pesar de que Johann la llamó varias veces intentando que volviera y la escuchara.

Pero era difícil hacer entrar en razón a Maya cuando algo se le metía en la cabeza, no había forma de hacerla entrar en razón, ni si quiera su madre era capaz de llegar a ella en esos momentos, así que optaban por dejarla sola y esperar a que los ánimos se disiparan para poder hablar con ella de manera civilizada, lo que no resultaba fácil últimamente, que estaba casi tan inestable como su madre.

Fran suspiró sacando un cazo de sopa y colocándolo en el fuego a que se caliente mientras su hermano se echaba en la sala a ver la televisión. Aunque ambos pensaban lo mismo: no era capricho que se preocuparan por ella, debían ser consciente de que el mal rondaba por el mundo y no era tan fácil deshacerse de él en más de una ocasión, por no decir en todas. Lo malo de la magia que corría por sus venas es que tenían especial habilidad para atraer el mal hacia ellos. Su mare, Artemisa, siempre les decía lo mismo: la magia llama a la magia, más allá de que su cause fuese bueno o malo, eran un igual. Y había aprendido a lo largo de su vida y de las enseñanzas de su padre que de eso no se escapaba.

—Así que tenemos un fantasma— dijo Fran sentándose en la mesa a comer.

La sala y el comedor eran una misma habitación tan sólo separadas por una división en el piso de cerámicos que era, cambiar de colores. El piso del comedor era azul mientras que el de la sala era de granito negro.

Johann asintió. Tendrían trabajo que hacer, así que apenas terminaron de comer, prepararon sus cosas para salir una vez más. Las armas, las hierbas y los conjuros que podrían necesitar esa noche.

Antes de irse, Francis fue a la habitación de Maya avisándole que iban a salir. No tuvo respuesta, más le pidió que tuviera cuidado mientras ellos no estaban. Así quedó sola en la casa  hasta que su madre llegara o sus hermanos terminaran el trabajo antes.

La fábrica estaba a oscuras. Johann le señaló el lugar donde habían visto a la niña. Probablemente, había muerto ahí, así que simplemente, debían encontrar que era lo que la mantenía allí, atada a la tierra, lo que podía sonar fácil, pero nunca era fácil hallar las razones por la que los espíritus actuaban de la manera que lo hacían.





Estuvo un rato mirando al techo y sin contenerse más, tomó su bolso y salió a la búsqueda de sus hermanos. Sabía que todo aquello era parte de sus vidas. Habían entrenado de pequeños por eso, pero ¿por qué ellos? ¿Por qué era obligación de ellos salvar al mundo? ¿Por qué no podían vivir normalmente como cualquier persona? Su madre no tardaría en decir que ellos no eran como cualquier persona, más no la reconfortaba en lo absoluto. Maya quería una vida común y corriente, así de simple. Pero ¡no! Un fantasma tenía que aparecer a joderle la existencia. El sueño se su vida.

Llegó a la fábrica y escuchó ruidos. Pensó que probablemente ya la habían encontrado, así que entró a prisas o dañaría a sus hermanos sino. Sentía la adrenalina correr por su cuerpo y apenas vio a Fran estrellarse contra la pared, sintió la energía arder dentro de ella y vio al fantasma rodearse por las llamas aprovechó ese momento para rociar sal alrededor de ellos y socorrer a sus hermanos. Era por eso que odiaba esa vida: demasiados problemas, demasiado peligro, había que estar preparado siempre o acababan mal parados. ¿Por qué era tan difícil para ellos ser normal? 

—No esperaba que te sumarás a esta locura—

—¿Dónde esta Jojo?— preguntó preocupada.

—Buscando el cuerpo. Con suerte, está aquí—

Fue en ese momento que vieron a Johann volar por los aires y estrellarse contra unos cubos apilados.

Maya y Fran intercambiaron miradas y ya supieron que debían hacer: él iría por el cuerpo, ella se encargaría de Johann.

—¡Viniste al manicomio!— exclamó frotándose la muñeca golpeada, se la había torcido al caer con el peso de su cuerpo sobre su mano..

—No me lo perdería—dijo con sarcasmo —La única que puede darles una paliza soy yo. Vamos por Fran—.

Tenían que ayudarlo. En aquella habitación estaba el cuerpo, el verdadero problema es que el fantasma lo custodiaba y realmente, estaba furioso ¡y era fuerte para ser una niña! Debía tener bastante tiempo en tierra acumulando rencor como para tener esa fuerza. Los fantasmas iban ganando fuerza con el pasar de los años, cuanto más tiempo estuvieran atados a la tierra, más fuerte e iracundos se volvían, dejándose dominar por el sentimiento  que los ataba, que generalmente, siempre era una triste razón por la que se quedaban.

Johann dio instrucciones: ellos lo distraerían mientras Fran rompía la pared buscando a la niña, sólo debían inmovilizarla el tiempo suficiente como para poder quemar sus restos.
No era fácil distraer al fantasma. Por suerte, la alcaravea les servía para mantenerlo con cierta lejanía, pero no impedía que pudiera atacarlos de cualquier forma.

—Te apreciaríamos mucho más si te apresurases— lo apuró Johann a Fran levantándose del suelo limpiándose la cara.

Les costó lo suficiente como para salir con varios moretones hasta que el ladrillo cedió y el olor traspasó la pared. La cara de asco de Francis hizo que ellos mismos sintieran todo de la misma intensidad con sólo verlos, como cuando empatizas demasiado por algo. Sólo le quedó rociarlo y encender el cerillo para que todo acabase, pero Maya se adelantó haciendo arder la pared, dejando a sus hermanos sin palabras.








—¿Desde cuándo puedes hacer eso?— preguntó Francis mientras se dirigían a la casa ya, después de semejante noche, necesitaban un buen descanso y curarse las heridas, posiblemente, una semana de descanso les vendría perfecto.

Maya no respondió, pretendiendo no haber escuchado nada, pero sabía que en su familia las cosas no se ignoraban con tanta facilidad. Ella había invocado fuego de la nada y eso, no iba a pasar por alto paras su familia.

—¡Eso no importa! Estuviste genial esta noche. Podrás venir más seguido con nosotros— comentó con una sonrisa Johann palmeando su espalda alegremente.

—¡Pero me asusta esto!— Dijo casi al borde de las lágrimas deteniendo a sus hermanos en la puerta de casa. 

Ambos voltearon a verla.

—Yo quiero una vida normal, no esto. Ni monstruos ni fantasmas ni brujas. Sólo nosotros, una familia que tenga problemas por el dinero, porque llega tarde al trabajo o porque se le quemó la cena. No porque un espíritu quiere exterminarnos a todos o un demonio ha poseído a alguien o alguien ha sido maldecido y es nuestro trabajo hacerlo—.


Ellos se miraron. Era demasiada presión para una muchacha que luchaba contra su naturaleza. Ninguno supo qué decirle. A ellos tampoco les fascinaba eso para su hermana, pero era la vida que su familia les había legado y contra eso, no había cómo escapar. Ella lo intentaba y el destino volvía para golpearla de frente y recordarle que era hija de una bruja: no hay escape a la sangre.

—Maya— quiso hablar Fran pero ella lo detuvo.

—¿Recuerdan el incendio de hace un año? En el instituto, donde estábamos Patricia y yo— ellos asintieron —yo lo provoqué. No fue intencional, pero ella me hizo enfadar. Quería que la ayudara a destruir las cosas de una muchacha solo porque le había sonreído a su novio. Recuerdo haberme concentrado en el decorado: justo en el árbol, quería creer que me estaba diciendo una broma, no sé, que no era real aquellas ganas de vengarse. Y mientras más hablaba sobre hacer algo contra ella, peor me sentía y más intentaba pensar en otra cosa. Cuando me di cuenta, vi el fuego sobre el árbol y de pronto, pasó a hacerse realidad. Era papel y cartón ¡se iba a extender rápido! Y aunque nadie supo explicar eso ni si quiera, por el sistema de seguridad: yo sí— y se secó las lágrimas con el dorso de la mano.

—Pudo haber sido una coincidencia— dijo Johann.

—¡No es coincidencia! ¡Nuestra madre es una bruja!— gritó molesta —las cosas raras que pasan a nuestro alrededor no lo son. Y por eso, lo que nos pasa a nosotros tampoco: esto no es coincidencia, es un hecho— y dicho eso, entró a la casa y quedó tiesa apenas ingresar.

Sus hermanos la siguieron y vieron el desastre en que se encontraba todo.

Había sangre manchando las paredes, los adornos estaban hechos añicos ¡incluso la mesa de la cocina! Se sorprendieron al  ver la maciza madera partida a la mitad. Todo estaba patas para arriba.

Con el nudo a la garganta y sin estar seguros de querer saber qué es lo que había pasado ahí, comenzaron a buscar a su madre y a su abuelo. Los llamaron varias veces, más, Johann acabó por hacer que llegaran a la galería, justo en la mesa de vidrio, había un par de manos marcadas en el suelo con sangre y un charco de la misma. Se dirigía hacia el jardín y ahí se terminaba perdiendo.

Francis tomó un cuchillo manchado que había en el suelo y lo sopeso en su mano, mientras Johann y su hermana intentaban encontrar algo que les diera una pista de su familia. Pero no tuvieron tiempo cuando la puerta fue derribada y la policía entró. Los tres quedaron inmóviles al verse apuntados con las armas. No tuvieron tiempo de explicar nada y al tener manchas de sangre, heridas y las armas por andar rebuscando en la escena del crimen, no había mucho qué decir: eran culpables





Espero que les haya gustado. 

¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un bello día.

Bye!
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