viernes, 17 de noviembre de 2017

Inktober: día veintinueve, treina y treinta y uno

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Finalmente acabo de publicar estos relatos! A mtiad de noviembre, pero lo importante es que finalmente quedan todos en el blg *w* Por si recién se enteran del reto de Inktober o quieren leer relatos anteriores, lo invito a pasarse por aquí, que van a encontrar un índice con todos ellos <3

Los dejo con los relatos ahora:

Día 29: Unido


Les cuento que este micro viene inspirado de un cuento más largo que he publicado hace un tiempo de unos gemelos siameses. Por si les interesa saber de qué va, los invito a pasarse por aquí.

Día 30: Encontrado


Día 31: Máscara


De los tres, mi favorito de todos —si piensan en Slenderman es pura coinciidencia (?)—. Me habría encantado extenderme un poco más, pero el límite de palabras es bastante castrador (?) así que seguramente, lo haga un cuento más adelante.

¡Y es el final del reto! La verdad es que hay microrrelatos que me han gustado más que otros y hay algunos que me han encantado como para darles una continuación ya sea como cuento o novela corta, qué sé yo, ya se irá dando, pero me ha encantad. Como decían al principio, es imposible escribir treinta y un microrrrelatos malos, alguno bueno o más o menos, sale. Más, yo puedo decir que estoy sumamente satisfecha con mi Inktober <3 me encantó participar y espero que a ustedes también les haya gustado leerlos.

¡Un abrazo!
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miércoles, 15 de noviembre de 2017

De la A a la Z: K

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Finalmente hago entrada que he andado hiper enredada para todo >.< No sé si les conté que me había inscripto al NaNo y he andado bastante flojita en esta semana que hay varios y diversos días que no he escrito absolutamente nada por falta de organización >.< que si hay algo que me hace falta últimamente es eso, que encima de todo, ya estamos en época de finales y es un caos >.<

Así que les traigo una entrada más rápidita y diversa, que cualquier momento es bueno para revivir un tag de recomendaciones (?).

Personaje

Johannes Krauser II de Detroit metal city un manga que adoro con locura <3 El manga es una parodia de las bandas —particularmente de Kiss, que no sólo verán el maquillaje con un aire a la banda, sino que uno de sus temas es quién le da nombre al manga Detroit rock City—, la música metalera, el death metal ¡todo! Y es hilarante y genial, que yo he salido enamoradísima de Krauser y las locuras que hace y sus fans que están más locos que él y creen realmente que es el rey del infierno.

Negishi es un chico tímido que no ha podido triunfar en el pop con sus canciones de amor. Más, tiene un éxito increíble con su segunda personalidad: Krauser II, cuyos rumores dicen, es el rey del infierno, que ha matado a sus padres y los ha violado después de muertos —hasta que come murciélagos (?)—. Hay toda una leyenda detrás de Krauser cuando quién lo interpreta no es más que un chico sencillo de campo que intenta hacer que lo escuchen sin tener que ir con el aura oscura que tiene Krauser. Lo que lo lleva a situaciones de lo más random y divertidas, porque en el escenario es este sujeto despiadado y en la vida real no es capaz de hablar sin balbucear si quiera. Lo mejor es que la chica que le gusta odia a Krauser, por lo que Negishi se propone que ella jamás se entere que es él. Pero no le va a ser fácil cuando se vuelva reportera de sus recitales.

Krauser inculcando valores a sus fans (?)

Tiene anime y manga, que si no lo han visto, se los recomiendo que van a descostillarse de risa <3 y morir de la vergüenza también. Pero la pasan bien de seguro.

Serie

Konjiki no Gash Bell, una serie de acción, magia y mamods ¿Qué más se puede pedir? Kiyomaru es un chico super dotado, que ni si quiera va al colegio porque lo considera una pérdida de tiempo debido a que lo que enseñan es bastante atrasado para su nivel. Hasta que su padre le manda un obsequio ¡Un niño que adora los peces cola amarilla! Y tiene un poder increíble con un libro que sólo él puede leer debido a que está en un lenguaje extraño, desconocido hasta para él que es un genio.


Con el tiempo, se va dando cuenta de que el libro contiene hechizos y que Zatch está en una batalla para decidir quién será el rey de los mamodos, para eso, deben conseguir a un humano que sea capaz de leer su libro, desbloquear hechizos y llevarlos a la gloria.

La serie tiene de todo, acción, comedia y momentos tan dramáticos que les harán derramar más de una lágrima. Pero con Kiyo y Parco Folgore no van a faltar las risas —ni los bailes extraños—


Libro

Kappa de Akutagawa Ryunosuke es una sátira cortita y vivaz de la sociedad japonesa, contada por un paciente psiquiátrico en su estadía en el mundo de los kappa, una especie de seres mitológicos que habitan en los ríos, a veces tratados de demonios, espíritus o dioses del agua, que hay para todos los gustos. En el libro nos presentan su sociedad y a personajes muy variopintos. Y la sociedad en la que viven... ni hablar, no sufren del desempleo porque se comen a los obreros despedidos, de manera literal. Como decía, es un libro sin desperdicio y se lee rápido que es cortito, creo que no supera las cien páginas.


Película

Karate Kid. Que sí, que soy de la vieja escuela ¿Quién puede olvidarse del Señor Miyagi o Daniel-san? <3 No hace falta que le diga que la película es genial y que si no la han visto, se van a buscarla ahorita mismo en Youtube que la encuentran.

Si vieron la versión de Jackie-chan —porque son de éste siglo y no del anterior (?)—, se darán cuenta de que la trama es casi igual. El chico nuevo que es molestado por los bravucones, que se enamora de la chica equivocada y cuando ya cree que todo le va a salir mal, aparece nuestro sensei Miyagi y le enseña a pelear <3

Canción

No tengo idea si hay alguna con K en español, lo cierto es que no conozco ninguna pero sí muchas en japonés. Así que los dejo con mi querido Acc-chan y una de las canciones más bonitas y liberadoras que tiene.


Para los que no saben, vivió una infancia dramática. Su padre era un tipo violento y alcohólico que no le temblaba la mano para pegarle a él, a su madre o a su hermano, incluso, si hacía ruido en la noche con la puerta al cerrarse, era motivo de una paliza. La canción 'Prohibido jugar', es el pasaje de esa habitación oscura donde él vivía con miedo hasta que sale y descubre que finalmente es libre 'Voy a salir de la habitación. Gracias. Adiós'. Les dejo el video en español para que disfruten la letra completa <3



<<Letra                                                    L>>

Espero les haya gustado y si quieren hacer sus recomendaciones, tiene espacio en los comentarios <3

¡Un abrazo!
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sábado, 11 de noviembre de 2017

Inktober: días veintiseis, veintisiete y veintiocho

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien, yo ando con muchos pendientes, mucha tarea y no me termino de organizar ¡que ya estoy con exámenes! Y me veo en figuritas para llevar todo, que la semana que viene, va a ser mortal en el ese sentido. Quizás, actualice día por medio, cada dos días, por lo menos, hasta diciembre que logre estar un poquito más al día con todo, que en casa se me duplican las tareas debido a que mi madre aun sigue con quimioterapia —con más tiempo entre una sesión y otra porque le cuesta mucho recuperarse para estar en condiciones de tomar la siguiente, estuvo con tratamientos extras de la última porque su conteo de blancos era tal que estaba para ir a terapia intensiva—, así que es ir con mucho más cuidado con todo.

Les dejo casi, casi el final de mi Inktober que lo he dejado de lado y ya vamos a mitad de noviembre casi (?)

Día veintiseis: chirrido


Yo pensé en una tumba haciendo ruido y en mi reproductor sonaba This is Halloween de Manson, así que sin dudarlo, hice algo referido a ello y de paso, un fragmento de la canción <3

Día veintisiete: escalar


Día veintiocho: caer/otoño

Y este fue literalmente, basado en un sueño que tuve. Aunque no llegué a anotar exactamente qué es lo que había surgido en él, más que esto, a grandes rasgos, que cuando empecé a escribir me había olvidado la mitad. A esperar a soñar de nuevo con estas cosas :,D

Espero les haya gustado <3

¡Un abrazo!
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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Halloblogween: Lo que no se ve

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Finalmente regreso! e tenido unos días llenos de tareas  muchos, pero muchos algoritmos que resolver —que no son difíciles, pero sí llevan su tiempo y como también debía presentarlos por escrito, fue una lucha para hacerlos presentables—.

Sé que ya ha pasado Halloween y toda la locura del día de los muertos, pero tenía esto escrito y un poco por andar liada y metida hasta la cabeza de obligaciones, me he dormido en los laureles con la convocatoria, pero como ya lo tenía hecho, tampoco es que vaya a dejarlo guardado por ahí. Podría haberlo programado, pero recién hoy estoy leyendo a los otros compañeros que han publicado, así que aprovecho a invitarlos a leerlos también —porque una historia sobrenatural no tiene tiempo—. Pueden ver todos los Halloblogween aquí-.




Cuando vas a correr las cortinas, lo ves detrás del cristal. Está ahí, no distingues su rostro, pero puedes apreciar su silueta a la perfección. Retrocedes del susto con una respiración superficial, viéndolo mirarte tan fijamente que te duele. Te has caído al suelo tan sólo por eso, las piernas te han flaqueado y has sentido como la parte inferior de tu cuerpo estuviera tan flácida que no fue capaz de sostener tu cuerpo hasta largos minutos después de que se fue. 

Apenas recuperaste la compostura, cerraste la ventana y corriste a tu habitación, buscando la mochila y un cambio de ropa para salir. Te alistas, tomas las llaves y vuelves sobre tus pasos, recordando que no has sacado la tarjeta del colectivo, diciéndote que no vas a llegar a ningún lado así.

Cruzas la calle y vas a la parada cuando lo ves y sientes como si la sangre dejara de circular en tu cuerpo. La sensación de pesadez y un estremecimiento interno que no llegas a descifrar y mucho menos a describir. Tienes ganas de salir corriendo, lo deseas, pero quedas inmóvil, como si los pies estuvieran pegados al suelo.

«Sólo mira, te va a gustar» la voz suena en tu cabeza, lo puedes ver allí dentro, lo sientes husmeando entre tus pensamientos. Sientes su risa cuando se entera de que vas a huir «no puedes irte. Sólo mira» repite en tu mente y lo ves al otro lado de la calle, hace un gesto que interpretas como una sonrisa, una sonrisa que te ha hecho poner la piel de gallina.

Segundo después, el colectivo llega y lo ves en primer plan gracias a tu puesto privilegiado: un hombre se tiró bajo las ruedas del colectivo. Aunque el chofer intentó frenar, no lo consiguió, matando al hombre al instante y salpicando las vísceras a los que estaban alrededor. 

Te convences de que no es nada, tus brazos están pegajosos y tiene algo cálido encima. Te repites una y otra vez que no debes mirar, sólo enfócate en él. Sólo eso. Lo buscas entre las personas, ignorante los gritos, los llantos, el desconsuelo y la desesperación del chofer que aún no puede creer haber matado a un hombre. 

—Un hombre, acabé con una vida— repite mientras una de las ancianas que esperaba el cuatro intenta contenerlo.

Tú has decidido por fin, bajar la vista y te ves con el cuerpo salpicado de sangre y ¿uh? ¿Qué es eso? Te convences de que sólo ha pasado un ave y has estado en el lugar equivocado para volverte sobre los pasos y llegar a la casa. Te paras frente a la puerta e intentas abrirla pero las manos te tiemblan tanto que no logras embocar la llave en la cerradura y sólo te desplomas a llorar abrazando tus piernas.


Has faltado y sólo has pensando en dormir luego de darte un baño. No obstante, no encuentras tranquilidad, sientes que está metido en un cabeza llenándote de pensamientos oscuros, imágenes asquerosas, violentas, tan horrendas que sabes que no son tus propios pensamientos: dormir es la única solución. 

No entiendes aun como te puede haber salpicado tanta sangre desde esa distancia, aun así, intentas no pensar en ello o puede que las imágenes vuelvan cuando al fin has logrado despejar tu mente: es solo estres. Tendrás que limpiar la bañera, pero estabas con tanto asco de lo que has tenido que quitarte de encima que lo vas a dejar para mañana. Sólo necesitas acostarte en la cama y dormir.

Suspiras cuando sientes la suavidad de las sabanas sobre tu cuerpo, cierras los ojos y te das vuelta cuando sientes un olor nauseabundo, algo viscoso que se escurre entre tus brazos y el aliento frío encima de ti.

Gritas de sólo verlo levantándote tan bruscamente que terminas cayendo de la cama.

«Hola» te dice muy tranquilamente y tú sólo te echas a correr fuera de la casa. Ya ni te importa estar en pijamas y sin calzado, sólo corres fuera buscando ayuda. Pero no puedes hacer nada.

Te ha prohibido hablar, en el momento que intentaste revelar su existencia a otras personas, te ha quitado la voz. Una vecina te ha traído a casa y te ha pedido que la llames si necesitas algo, pero no importa qué hagas, no puedes hablar ni te van a creer, porque cuando lo has llevado a tu habitación, la cama estaba intacta, sin rastro de él o eso. 

No tienes forma de comunicar lo que has visto, no tienes cómo decir que hay alguien acechándote, acechándolos a todos ¿Cómo puedes mostrarles a todos que él está? Y ahora, que intentas dejar todo eso que has visto escrito, la tinta de la lapicera se está agotando. No encuentras otra, incluso, después de que has revuelto la cartuchera  el lapicero intentando continuar. No ha llegado pero ya sientes el gélido aliento erizándote la piel, la mirada aguda que se incrusta en el cuerpo como si fuera una estaca, la voz que de escucharla aun en un susurro, hace que los oídos duelan. No. No. Debes huir, pero está cerca. 

Los pasos suenan sobre el piso de madera: él está llegando. 

Él te ha encontrado.




Y eso ha sido todo por ahora, que finalmente puedo dar este reto por terminado <3 De paso, les dejo un poco de música, como para ilustrar el relato, aunque no tiene nada qué ver con ello (?) pero es tan siniestra como una maravilla. Además, el video cuenta con algunas escenas de Sweeny Todd, así que es una razón más para dejarlo aquí.


¡Un abrazo!
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martes, 31 de octubre de 2017

Inktober: días veintitres, veinticuatro, veinticinco

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? ¡Estoy molida! Ha sido un día larguísimo y encima, me ha agarrado la lluvia camino a casa.

¡Ya casi voy en la recta final! Que me queda nada para terminar de publicar estos micros ¡que escribí todo octubre! Y microrrelatos, algo en lo que no soy muy buena, que me expando más de la cuenta, pero me gusta cómo han salido todos. Algunos me han gustado más que otros, pero creo que eso es normal.

Los dejo con los relatos:

Día ventitres: jugoso


Día veinticuatro: Ciego


Tengo pensado retomar esta historia que me ha gustado mucho cómo ha quedado, así que seguro la extiendo un poco más a futuro.

Día veinticinco: Barco


Tengo un sueño recurrente con barcos. En realidad, lo único recurrente es el barco, que está hecho de cráneos y pasea por tierra como si nada. Apenas leí la palabra tenía esa idea de usarlo en un microrrelato.

¡Y es todo por ahora!

¡Un abrazo!
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lunes, 30 de octubre de 2017

Relato juevero: Las almas sin rumbo — Parte II

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Les traigo el desenlace de la historia! Y de paso, revelarles de qué libro se trataba. La verdad, es que el libro es uno de mis favoritos de la autora— que le he dedicado algún fanfic y todo—.

El libro lo pueden encontrar como 'El alma del vampiro' o 'La música de los vampiros' —aunque en inglés es Lost souls, desconozco por qué no lo tradujeron de manera literal, que no es otra cosa que 'Almas perdidas', el nombre de la banda de Fantasma y Steve que les dije que el relato daba pistas también—.


La autora es Poppy Z. Brite —ahora Billy Martin—, una autora/autor ya retirado de la escritura. Tiene varios cuentos que involucran a dos de los personajes que más me gustan de ella: Fantasma y Steve Finn, aunque tiene muchos cuentos, la mayoría sucede en Nueva Orleans, uno de sus lugares favoritos para ambientar sus historias y de hecho, su lugar de nacimiento.




Les dejo el final:

Fantasma tenía un don, a veces, una  conexión sobrenatural con las personas, con los espíritus. La mujer que se había aparecido sobre el guardarraíl, lo había dejado con una sensación de desasosiego, una desesperación tal que podía sentir mezclarse con su sangre y recorrer su cuerpo como si pudiera ser parte de él. La empatía era uno de sus fuertes, pero de sus peores maldiciones también. 

Si no hubiese sido por el rápido accionar de Steve, no habría salido bien parado que luego de verla, tan sólo recordó esos fuertes sentimientos y estar en el suelo, entre las piernas de su amigo mientras lo insultaba por haber intentado matarse.

—¿Qué fue lo que pasó ahí? —Steve finalmente preguntó a Fantasma sobre lo sucedió.  Había sacado las dos última cervezas de la hielera y dejado el arreglo del auto para después, en su estado, iba a terminar haciendo alguna estupidez y no iban a llegar a ningún lado.

Él se acercó a la barrera y la rozó con los dedos, quería saber un poco más. Su abuela le decía que era la única forma de tener contacto con ellos, era estar abierto a que le contaran lo ocurrido. 

Steve lo vigiló con la duda a flor de piel, teniendo la imperiosa necesidad de tomar del brazo y sentarlo para que nada más sucediera. Últimamente, había tenido demasiado y perder a Fantasma era lo único que no iba a permitirse, no mientras él todavía pudiera impedirlo.

Los finos dedos de piel traslúcida se pasearon por la botella antes de llegar a la tapa y quitarla. Su mirada recorrió la barrera metálica y los recuerdos fueron amontonándose en sus retinas hasta cerrar los sus ojos y sacudir la cabeza. Era una de esas ocasiones que tener contacto con alguien del otro lado era demasiado abrumador. Fantasma aun sentía el corazón latiéndole como un tambor en el pecho.

—Está sola. Desde hace mucho tiempo que está sola. Salió con su novio y unos amigos durante una noche. Iban bebiendo en la cajuela de la camioneta. Eran siete ahí y había dos chicos más delante. Sentí el frío del viento mientras me acercaba al vacío. Estaba helando a pesar de que era una noche de verano, el aire olía a tierra mojada, iba a llegar una tormenta y ellos seguían bebiendo cervezas —su mano estaba húmeda por la botella que empezaba a perder el frío y transpirar al sostenerla. Se vio y estiró su dedos hasta restregarlos en su pantalón.

—¿Le  pasó algo esa noche? —Preguntó Steve. Por alguna razón, siempre se terminaba dejando llevar por lo que Fantasma decía, no importaba que tan irreal o estúpido sonara, en su boca todo eso podía llegar a cambiar y a volverse tan real como  posible. Y a veces, le daba miedo el poder que le concedía a su amigo.  Otras, sentía que la única forma de vivir era dándole ese poder a Fantasma, si se dejaba llevar por él, si dejaba que su realidad fuera teñida por Fantasma, el mundo no iba a ser la mierda que era la mayor parte del tiempo.

—Ella murió, Betiana. Se les pinchó una rueda por allá —estiró su brazo sosteniendo la cerveza para señalarle el lugar— ninguno tenía idea de cómo cambiar el auxilio, así que mientras lo averiguaban, se bajaron y siguieron con la fiesta sin importarles mucho estar a la vera del camino —respiró vislumbrando la escena en su cabeza una vez más, enfocándose en la etiqueta para continuar. Steve lo seguía con la mirada y se dio cuenta de ello.

Lo detuvo dándole una palmada en la espalda, diciéndole que terminara la bebida antes de que se calentara que él haría arrancar el T-bird como  fuera.

Le llevó una hora. Fantasma se había acostado en el asiento trasero, con el sombrero sobre la cara,  cubriéndose de la luz mientras Steve terminaba de arreglar el coche. Finalmente, cuando pronunció puta por enésima vez, logró hacerlo arrancar.

En cuanto sintió el motor andando, Fantasma se incorporó en el asiento y vio a Steve limpiarse las manos y tirar la caja de herramientas en la cajuela como si nada. 

Se sentó en el asiento de copiloto como cuando venían y esperó a que regresara. Pronto estarían de nuevo en Missing Mile y el Tejo sagrado les daría cobijo una vez más  para que pudieran hacer algo de música.

Abrió la ventanilla y miró hacia el frente y la vio de nuevo, al lado de guardarraíl retrocediendo hasta caer de espaldas por él.

—¡Fantasma! ¿Estás bien? —Preguntó Steve asomándose por la puerta. Él también la había visto y si no fuera porque no podía tocarla, le hubiese dado un buen golpe, que no se contenía aun tratándose de una mujer, tampoco se contendría estando Fantasma en medio.

—Sí, lo estoy.

—Nos vamos antes de que pase alguna otra maldita cosa —ni esperó respuesta cuando ya había pisado el acelerador hasta el fondo y había girado tan rápidamente que el auto casi derrapó en la curva.

Cuando ya no pudo ver nada en el camino que le recordase ese momento, respiró profundo. Fantasma colocó una mano sobre la de Steve en el volante, pidiéndole que bajara la velocidad o los mataría a ambos. Él estaba tan ansioso que no se había dado cuenta de ello hasta que se lo recordó.

—Esa chica, murió a causa de su amiga y su novio —le contó finalmente, apoyando su codo en la ventanilla abierta haciendo que su cabello blanco se agitara por el viento— estaban borrachos. Él estaba coqueteando con su amiga, se besaron y se alejaron del grupo. Ella los siguió y los encontró semi desnudos a ambos. Salió corriendo, él la atrapó, quiso llevarla donde estaba su amiga, quería que estuvieran los tres juntos. Lo arañó intentando zafarse, le dio en el ojo. Él la empujó, la barrera estaba débil, a punto de romperse, con el peso de ella, simplemente, flaqueó —terminó diciendo con tristeza ¿cuántas almas estarían igual que ella por el resto de la ruta? Un escalofrío le recorrió el cuerpo.

Steve puso su mano sobre la rodilla de Fantasma. Su vaquero estaba roto y la piel oscura de Steve contrastaba de manera notoria contra la palidez sepulcral de Fantasma. A veces le daba miedo de que desapareciera como un espíritu, y llegaba esos momentos donde tenía que sentir que estaba a su lado y que no se iba a ir de ahí.

—Estaremos bien

—Define bien —Steve lo miró por el rabillo del ojo.

Fantasma no supo cómo empezar. Vio de nuevo el vestido corto y sintió atrapar entre sus dedos la muerte de la chica, asimilando esa historia, reviviendo la escena en su cabeza. Fue en ese momento que sintió todo su dolor, una sensación que recorría desde el dedo pequeño del pie hasta su cabeza, pasando por cada uno de sus nervios. El sabor metálico de la sangre llenando su boca y ahogándose con ella y la salvia soltando un gemido ahogado que le cortaba la respiración.

—Olvídalo, Fantasma. Simplemente, olvídalo —lo sacudió Steve —no puedes llevar al mundo sobre tus hombros—

Poco a poco, Fantasma volvía al interior de su  cuerpo, dejando atrás a Betiana, viéndola convertirse de un cuerpo frío a un fantasma que buscaba compañía en el camino. La sangre volvía a circular caliente en su cuerpo y el mal aliento junto con la cerveza volvía a saborearse en su boca.

—Jesús, Fantasma —rugió su voz estrechando los dedos tan finos y frágiles entre los suyos notando el tamaño de su mano en comparación. Steve se preocupaba por las visiones de Fantasma tanto como le encantaban. Se sentía su protector y al ser el mayor de los dos, era obligatorio proteger a Fantasma de la realidad— canta algo —le pidió con un ojo en la ruta y el otro sobre él.

—El futuro sólo te depara dolor. Oh, oh, uoh. Tu madre es la reina del vudú ¡OH! Dime ¿dónde aprendiste a bailar tan bien? —su voz sonó como el rugido del Mississippi.

Steve sintió tranquilizarse al  escucharlo y el estremecimiento en el cuerpo de Fantasma disminuyó hasta que vio sus manos rasgando la guitarra, creando formas mientras iba escalando las notas con una cuerda menos. 

El viaje en la bestia cubierta de polvo que era el T-bird se había vuelto más ameno ahora que volvían a estar como siempre: la guitarra, Fantasma, él y el camino de vuelta a casa, su querido Missing Mile.







Espero les haya gustado

¡Un abrazo para todos!  Y que tengan un buen comienzo de semana.
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domingo, 29 de octubre de 2017

52 días de reto: día treinta y ocho

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Espero que muy bien ¡Sigo con el reto! Que no me falta demasiado para terminarlo y pienso acabarlo antes de que finalice el año, como sea y sin trampas >.< que he visto que muchos están llevando esta opción DD: más, de alguna forma va a salir todo o eso espero, que si no me surge un método me lo invento, la cosa es terminarlo (?) Por si no lo han visto y están muy jugados a terminarlo este año, les dejo el link al reto aquí y a mis anteriores relatos del mismo.

He elegido a uno de mis personajes locos ¿Cuál de todos, que tengo tantos? A Zetsuai, que se los había presentado en unos relatos anteriormente —casualmente, en el reto del año pasado, que fue la primera vez que saqué algo suyo—. Les dejo aquí el linkpara que pasen a leer.

Día treinta y ocho: Documéntate si es preciso para hacer una descripción al detalle de un personaje que sufre una determinada adicción.



Sensaciones que no están

                ¿Cuándo fue la última vez que sentiste tu mano como tu mano? ¿Cuándo fue la última vez que te quemaste, que sentiste el dolor, el frío, el calor? ¿Cuándo? ¿Cuándo? El mundo se sucede como si fueras el actor de una película, todo pasa a tu alrededor. Las estaciones cambian, el cuerpo envejece, te lastimas, te deprimes, te alegras, te pasa todo lo que le pasa a una persona normal, sin embargo, actúas como si le pasara a alguien más porque has perdido la capacidad de ligar las sensaciones a tu cuerpo. Estás roto, destrozado. Partido a pedazos que no terminan de juntarse aun cuando te esmeras en armar el rompecabezas.

                Cuando la conociste, quisiste ser alguien que pudiera estar consciente de tenerla a su lado. Querías sentirla, tocarla y notar el calor de su piel, el frío, la humedad, hasta la textura de todo su cuerpo, pero no podías. A veces, por breves momentos, pero no es lo que quieres. Y así, con su llegada, conociste algo más y comenzaste a probar aquello que dijiste alguna vez, nunca probarías: drogas. Pero te olvidaste de las recreativas, de aquellas que prometían llevarte lejos de la realidad: lo que necesitas es conectarte con ella.

                La cocaína era buena, pero duraba poco. Podías sentir el dolor, el malestar, incluso, la alegría ¡la euforia de sentirte vivo! Una persona completa. Pero duraba tan poco, tan poco que no podías seguir drogado todo el día. Las anfetaminas fueron mucho más duraderas que la coca, pero pasaba lo mismo: duraban poco.

Tan sólo eran cuatro horas, como mucho, cinco. Pero con el tiempo, mientras más consumías, más rápido se iba el efecto. Estabas pletórico al verla, eras una persona completa, pero los minutos pasaban y el efecto de ser tú el protagonista de tu vida se iba perdiendo hasta que volvías a tener la sensación de ser simplemente un espectador ¿y cómo le explicas a alguien que quieres que no sabes relacionar la realidad contigo, incluso, si es lo que te está pasando a ti? ¿Cómo le explicas que tienes que recurrir a un externo, a las drogas para poder ser consciente de que tienes a alguien a tu lado, de que puedes recuperar tu sensibilidad de esa manera?

Y aun contra todos tus deseos, llegó el día que tuviste que contárselo, cuando tuviste una sobredosis y despertaste internado en el hospital. No hubo más remedio que decirle qué es lo que te había pasado, aunque los médicos ya le habían hecho un delante de tu sobredosis de anfetaminas y cocaína. Por si las dos podían darte lo mismo, juntas podrían ser mucho mejor ¡podrías conseguirlo! Pero sólo conseguiste verla llorar.

Cuando te dieron de alta, ella ya no estaba y tú tenías que ir con tu grupo de control de adicciones ¿cómo le explicas que no sentías deseos de tomar la droga? Posiblemente, un cuerpo sano sintiera esa necesidad, un cuerpo dividido y disfuncional como el tuyo era otro tema. Las consumías porque eres adicto a querer ser alguien, no porque eres adicto a las drogas. Quieres sentir, es lo único que piensas, pero no tienes una adicción funcional como el resto de las personas que te rodean, porque estás roto. Y alguien ha querido juntar tus pedazos y se ha lastimado. Sabes que a menos que logres juntarte y armarte tú mismo, no vas a llegar a ningún lado.

        Fuiste a dos sesiones y no volviste nunca más. Eres un fantasma a pesar de que estás vivo. Y menos que encuentres la forma de vivir como se debe, seguirás merodeando, asustando a los que están cerca, rondando los sitios habituales, aferrado a algo que no puedes tener, pero que tampoco puedes dejar: seguirás en un vals fantasmal que puedes llamar vida, aunque sólo se asemeje a respirar y exhalar.
 

Te propones que vas a lograrlo, de alguna forma, vas a arreglarte. Vas a tu casa, tomas una hoja de papel y haces lo único que sabes: escribir, porque ellos que están del otro lado, que no existen, son capaces de sentir lo que tú no puedes. ¿Un escritor puede escribir lo que nunca ha vivido y expresarlo como si fuera algo que padece en carne y hueso? Sí, puede como que tú lo haces. Y secretamente, mientras preparas la obra para enviarla a tu editor, vas escribiendo tus deseos y guardándolos en alguna botella. Si la magia existe y el universo es justo, algún día, esos papeles llenos de deseos desaparecerán, se fundirán en ti y te darán la magia, la vida que te hace falta.

Algún día...




Espero les haya gustado.

¡Un abrazo!

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